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¿Se ha quedado el teletrabajo en papel mojado?

El confinamiento, puesto en marcha desde marzo de 2020 en España, ha impulsado el teletrabajo, una modalidad poco desarrollada en nuestro país en la era pre COVID-19.

Según datos del INE, en 2019 sólo el 4,8% de los trabajadores disfrutaban del teletrabajo en España, a raíz de la pandemia este porcentaje subió al 14,7%, según Adecco, todavía muy lejos de otros países de la UE con una media del 21,5%.

Pero como todo hay una doble lectura, La Ley del trabajo remoto se aprobó el 22 de septiembre de 2020, aunque parece que 6 meses después de su aprobación, la realidad está lejos de ser tan idílica como parecería ser con el teletrabajo.

Claves para la regulación

El principal problema es que una vez puesta en marcha muchas empresas se niegan a llegar a un acuerdo en la negociación colectiva para regular las condiciones del teletrabajo y la desconexión digital. Precisamente, los principales problemas o inconvenientes que los trabajadores le ven al teletrabajo, es el sentimiento de aislamiento y que casi la mitad de ellos afirman que sus jornadas laborales ahora son más largas. Además, muchos empleado se ven obligados trabajar desde casa y con sus propios medios, sin mediar compensación alguna, más o menos igual que antes de la entrada en vigor de la Ley del Teletrabajo.

Se permite a los empleados que se conecten a la red de la empresa desde sus ordenadores personales que no sabemos que nivel de seguridad tienen, así que la mejor opción es que los dispositivos desde los que se conectan los empleados, e incluso la red de datos, las facilite la propia empresa.

Y no se trata solo de poder trabajar desde casa, sino muchas veces de que nos ayuden a hacerlo de la forma correcta, puesto que un 58% de los teletrabajadores confirma que tiene dificultades para desconectar del trabajo, lo que deviene en que un 63,4% trabaje más horas de las contratadas. Todos estos condicionantes tendrían que verse reflejados en los nuevos convenios que se firman.

Mientras que trabajar desde casa era algo más esporádico, no era tan importante la regulación. Cuando una parte importante de nuestras jornadas se van a realizar desde casa de forma habitual y no sirven improvisaciones. Hay que tener un modelo de teletrabajo pensado en la empresa. No solo por una cuestión de poder hacerlo, sino también trabajar de forma segura.

Cabe destacar que a raíz del teletrabajo nació la figura del Smart Working. Se considera un teletrabajo más flexible, más centrado a objetivos y plazos, que el encorsetado teletrabajo con un horario delimitado. Esta figura la trataremos en una nueva entrada al blog.

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